
Hoy fue el primer día oficial de este proceso.
Me desperté a las 5:50. Con sueño, pero con esa sensación interna de compromiso. Antes de que empezara el ruido del día, decidí empezar conmigo.
Un vaso de agua con limón.
Después, un té calentito de hierbas con aloe.
Sentí que estaba despertando mi cuerpo con intención.
Entrené 30 minutos en casa. No fue extremo. No fue perfecto. Pero fue suficiente para activarme y recordarme que sí puedo priorizarme incluso en días largos.
Luego vino la rutina real: preparar desayunos, almuerzos, alistarme para trabajar, organizar todo en casa.
Pero esta vez hice algo distinto: me preparé también a mí.
Mi botella de 1 litro de agua lista para la mañana.
Un batido alto en proteínas vegetales, sin lácteos.
Algo interesante: no sentí hambre hasta las 12.
Eso ya fue una señal de estabilidad.
Antes de la merienda sentí el estómago un poco revuelto y muchas ganas de ir al baño… y sí, tuve que ir. Mi cuerpo empezó a reaccionar desde el primer día.
A media mañana tomé un puñado de nueces y un pedazo de sandía.
En la comida: merluza en la airfryer, ensalada con zanahoria y tomate, y un pequeño plato de frijoles.
Y llegó el primer momento real de prueba.
Casi caigo en la tentación de un dulce.
Ese instante en el que tu mente empieza a negociar.
“Solo un poco…”
Pero respiré. Me preparé una taza de té sabor limón. Y la ansiedad pasó.
Por la tarde seguí con mi segundo litro de agua.
Aunque confieso algo: comí dos chips de plátano que me ofreció mi hija. No fue perfecto. Pero tampoco fue descontrol. Y eso también es avance.
En la merienda tomé un huevo cocido con una tostada integral.
En la cena, un batido de proteína sabor vainilla.
Me fui a la cama satisfecha.
No súper llena.
No pesada.
Simplemente bien.
Me dormí a las 10:40.
Lo que sentí hoy
Energía: 7/10
Hambre: Controlada
Ansiedad por dulce: Moderada pero manejable
Inflamación: Presente, pero estable
Lo que aprendí
No necesito hacerlo perfecto para hacerlo bien.
Las pequeñas decisiones suman más de lo que parece.
Y mi cuerpo responde cuando lo trato con intención.
Hoy fue solo el primer día.
Pero se sintió como un pequeño regreso.
Cuidarme también es una forma de amor.